Hombres sensibles 20 Oct. 2011
A LO largo de los siglos, el papel social de los hombres se ha identificado por unas características muy potentes basadas en conceptos atávicos como la fuerza, la valentía, la dominación, huyendo de otras capacidades más sutiles atribuidas al género femenino. La educación de muchas generaciones, entre ellas la mía, se ha basado en alertar, desde que se es niño, en no resultar demasiado sensible, tierno o delicado, por considerarlas cualidades impropias de un chico. Soy hijo de una generación inspirada en el comportamiento del macho Alfa, que es aquel que, por la fuerza, se erige como el jefe de la manada cuyo cometido es protegerla y aumentarla.
Afortunadamente, ya desde finales del XX este modelo se ha ido modificando entre los jóvenes, y, poco a poco, el hombre ha derivado hacia un comportamiento en el que, afortunadamente, lo masculino y lo femenino se ha entremezclado. En esa transformación ha contribuido mucho la mujer, explicándonos que, a día de hoy, su interés por el hombre radica más en su sensibilidad que en su rudeza.
Todo eso viene a cuento porque hace varios días, en El Convidat, el magnífico programa que presenta Albert Om en TV3, pudimos conocer de cerca la personalidad de Bojan Krkic, el hasta hace poco jugador del primer equipo del Barça, que, por no contar con los planes de Guardiola, se ha visto obligado a cambiar de aires. Este chaval de veintiún años me sorprendió gratamente por su capacidad de mostrarse ante las cámaras, abrazado a su caniche, como un tío sensible, afirmando sin complejo alguno su propensión a la nostalgia y confesándose incapaz de enfrentarse a una discusión con su ex entrenador para aclarar una situación, que, según él, estaba más que perdida. Una afirmación pública, muy natural, de una debilidad, que quince años atrás, se hubiese interpretado como una flaqueza al porvenir de un hombre. Confieso que las personas que se muestran abiertamente frágiles, que enseñan sus fisuras a los demás, me parecen inteligentes, y por tanto admirables. Bojan me dejó un sabor a ternura que ha dado pie a este artículo con el que pretendo destacar lo mucho que ha cambiado el sexo masculino en este terreno, aunque no lo suficiente si lo de Bojan aún nos sorprende. Así que queda mucho por hacer.
A tanta sensibilidad se sumó la de Albert Om que, en contra de la percepción que sobre él tienen algunos, lleva sus entrevistas con una dosis de afectividad y respeto que son, sin duda, una de las claves del merecido éxito del programa.