Por si lee este artículo... 06 Oct. 2011
EN UN estudio que se ha publicado no hace mucho, me sorprendió descubrir que de cada 1.000 lectores tan sólo100 leen la prensa diaria.
A mí me gusta mucho leer periódicos, los de papel, a poder ser con calma, aunque la mayoría de los días, apremiado por las prisas, tengo que conformarme con surfear por entre decenas de titulares que sintetizan el contenido del artículo que les sigue a continuación, y que en ocasiones es demasiado largo para el tiempo del que dispongo. El titular es importante. Muchas veces, me decido a leer porque me llama la atención, me despierta la curiosidad o porque el asunto del que trata me interesa. Por eso siempre dudo cómo titular mis artículos, porque sé que depende de ello que los lectores se enganchen y comiencen a leerlo; aunque eso no implica que lo lean por completo. ¿Cuántas veces hemos abandonado un artículo antes de llegar a la mitad? Seguro que muchas. Ocurre que, influidos por un buen titular, nos adentramos a leer y a los pocos segundos nos damos cuenta de que el contenido es muy distinto al imaginado, por lo que nuestro interés se desvanece y pasamos página.
Cada cual lee el periódico a su manera, y sospecho que pocos lo leen por entero. No digo que alguien con tiempo por delante no lo haga, pero página por página, casi nadie se lo permite. Hay algunos que leen la contraportada y nada más, otros los deportes, o incluso algunos únicamente consultan las carteleras.
Lo cierto es que, con lo poco que se lee, me parece que es de agradecer que alguien se detenga ante, por ejemplo, un artículo de opinión, que es aquel que no da una noticia sino que su autor escribe, con mayor o menor extensión, sobre un tema determinado. Si además resulta que el artículo, como está sucediendo ahora, es éste, entonces mi agradecimiento se transforma en una satisfacción indescriptible. Créame. Porque con el escaso tiempo del que se dispone y la cantidad de distracciones con que nos tienta el entorno, que lean ahora este artículo, es un premio que me hace infinitamente feliz. Una de mis frases favoritas es: «Te leo en EL MUNDO». Después de oírla, no falla: sonrío de satisfacción.
Quiero agradecer desde aquí a todos los que compran este diario y les animo a seguir leyendo la prensa, la que sea; poco o mucho, da igual, porque ustedes seguirán dando sentido al trabajo de profesionales de mucho talento y a otros como yo. Y recuerden lo que dijo Pulitzer en una ocasión: «Las naciones prosperan o decaen simultáneamente con su prensa.» No dejemos que la nuestra decaiga...aún más.