12 Jun 2003
La Cena de Presentaciones
Hoy se han hecho las primeras pruebas de cámara en el bar que harás las veces de BAR DE LUIGI y ha sido allí, precisamente, donde Nathali ha perdido la Fina que había encontrado hace una semana. Al parecer ha sido una perdida global porque la opinión general sobre el aspecto de Nathali vestida de leopardo y con la ceja retorcida en un bar de barrio a las once de la mañana, era que no tenía nada que ver con la Fina que todos imaginamos pero que, de momento, no sabemos concretar. Se han disparado las sirenas de emergencia y, coleteando, las chicas de vestuario –la triple A- se han pasado la tarde descolgando vestidos de todas las tiendas que han encontrado a mano, como en aquellos concursos donde alguien tiene que gastar lo máximo posible en un tiempo límite y acaba llenando un carrito entero de berberechos. Mañana volvemos al laboratorio de personajes con la esperanza de tener un fin de semana tranquilo.
Hemos vuelto a localizar un cibercafé porque el que teníamos localizado ha desaparecido de la noche a la mañana, como en la película THE GAME: sólo quedaban las paredes y ni un mal byte perdido por los rincones. Lo peor de este tipo de problemas es que tienes que volver a replantear las situaciones; lo mejor, que al replantearlas sueles encontrar mejores soluciones. Espero.
Y a las nueve la cena con los nuevos desconocidos; las personas con las que compartiré mi vida las próximas siete semanas. Unos treinta nuevos nombres que sonríen tímidamente hasta que encuentran los lugares comunes necesarios para hilvanar las relaciones: un foquista que vivirá en el barco que ha amarrado en el puerto, una directora de documentales que trabaja como script, un equipo de eléctricos que estrenará camión y material para esta película y los diversos meritorios: de producción, de cámara, de dirección; principiantes ilusionados en quizá la última profesión donde ser aprendiz y ser humilde son calificativos que van de la mano. En fin, buen rollo, anécdotas y copas alzadas brindando por poder brindar el último día con la misma alegría.