18 Jun 2003
Ultimo Plano
Así son las cosas en el cine. Sólo llevamos tres días y ya hemos rodado el plano final de la película. El personaje de Pablo no ha tenido aún tiempo de desarrollarse y ya le hacemos actuar como si llevase a sus espaldas todo lo que le ha pasado, y le pasan muchas cosas. Me hubiese gustado afeitarle la barba que llevará durante toda la película para darle un aire más aseado (en el último plano representa que ha pasado un año) pero mañana Pablo vuelve a rodar y por mucho que se esfuerce no conseguirá que le vuelva a salir. Por el contrario, si consideramos la teoría que desarrolló Pablo en la calurosa jornada de ayer, se puede conseguir alargar la barba adelgazando repentinamente de manera que sea el cuerpo el que se retraiga dejando ver, en consecuencia, más pelo. Teorías.
Hemos tenido a la de atrezzo ocupada media mañana en fabricar cacas de perro combinando maicena, galletas dorada y cacaolat con algún toque de tierras siena (es una artista, sin duda) y el resultado ha sido tan convincente que un perro actor se ha negado a comer una degustación sin la forma convencional.
La cámara, en una de aquellas demostraciones que humanizan a la industria centroeuropea, se ha negado a seguir rodando. Espero que no sea nada personal. El foquista ha levantado la tapa del motor y ha mirado al interior como cualquier automovilista haría con su capó en circunstancias similares para acabar poniendo la cara tradicional: todo está tan apretadito y apiñadito que es imposible saber que es lo que va mal. Pasa como con los juguetes de ahora: cuando yo era pequeño se te estropeaba un juguete y podrías abrirlo para estudiar su mecanismo y, las más de las veces, conseguías arreglarlo. Hoy, en un mundo dominado por la microtecnología es imposible: abres y sólo ves circuitos. A pesar de ello, a media tarde ha venido un señor de mirada solvente, ha abierto el capó de la cámara, ha tocado con aparente puntería centros neurálgicos y finalmente ha decidido llevársela y dejarnos con una de repuesto que, bien sea porque estaba despistada, o porque estaba a favor de la película, no ha puesto ningún problema.
Mañana aconsejan dedicarse al arte de la siesta: toca la jornada nocturna.